Sobre el Impuesto a los Bienes Personales antes de fin de año

Llegando al final del año, como es de esperar en un país de alta voracidad fiscal, aparecen las consultas acerca de cómo hacer frente a los impuestos que se avecinan.

Comienza entonces a correr el reloj para tomar las acciones necesarias, de forma tal que las ganancias obtenidas por las buenas inversiones realizadas en este año no se vean confiscadas por impuestos que podrían haberse evitado.

En primer término, tenemos que diferenciar la gravabilidad de la renta obtenida, de la gravabilidad de la tenencia al cierre del año. Lo primero se encuentra alcanzado por el Impuesto a las Ganancias y/o Impuesto Cedular, mientras que lo último queda comprendido dentro del Impuesto sobre los Bienes Personales. 

Tratándose de ganancias o pérdidas realizadas, hoy no hay margen para deshacer lo ocurrido, no obstante, todo inversor tiene que tener en cuenta que si por estas fechas planea rescatar alguna inversión, sería más rentable si la misma la ejecuta el primer día hábil de 2022. Esto a consecuencia de que todos los resultados obtenidos se imputan al período fiscal en el cual se realizan (método de lo percibido), y si consideramos que anualmente los mínimos no imponibles se actualizan por un índice cuasi inflacionario, accionando con esta demora de un día hábil, habremos diferido el impuesto por el término de un año, licuando mediante la inflación el impacto que dicho gravamen representa sobre la utilidad obtenida.

Abocados a lo que es de mayor interés sobre la fecha, el Impuesto a los Bienes Personales busca gravar la tenencia de activos al 31/12 de cada año.

En esta situación nos encontramos con una “frazada corta” dado que, o bien son pocas las inversiones que quedan exentas del impuesto, o bien son demasiado arriesgadas en el contexto que atraviesa el país.

Si estamos posicionados en dólares, una de las alternativas que tenemos es la de volcarnos a un bono nacional, provincial o municipal dolarizado. Pero esto además de tener cierto riesgo implícito, implica volatilidad de cotización, más aún en las fechas actuales. Una opción poco recomendable.

Si el posicionamiento es en pesos, entonces el abanico de opciones exentas es un poco más amplio. Podemos contar con inversiones en ON en pesos de empresas locales, títulos públicos y FCI que tengan una cartera en la cual predominen acciones o bonos.

Por último tenemos la opción de las acciones cotizantes en MERVAL. Estas si bien no están exentas, son para las personas que las poseen, no computables en sus declaraciones juradas, dado que la empresa es la que paga el impuesto por sus accionistas y luego lo descuenta en el pago de dividendos. 

En este caso la sociedad paga siempre el 0,5%, lo cual es una buena estrategia de inversión si el patrimonio personal supera esta alícuota de imposición.

Otras veces la mejor alternativa es la mas simple, como salir de la inversión y volcar los fondos a las cajas de ahorro, que siguen estando exentas del gravamen, así se reducen los costos operativos y no se pierde liquidez.

Un dato no menor a considerar, es el costo de entrada y salida de la inversión, ya que puede llegar a equipararse con las alícuotas del propio impuesto o incluso ser superiores. Es decir, que si entramos y salimos de una inversión asumiendo un costo aproximado de casi un 0,85% (derecho de mercado y arancel) por cada movimiento de compra y venta para no pagar un impuesto de bienes personales que en promedio ronda entre un 0,5% y 1,25%, terminamos haciendo un mal negocio. Es importante prestar atención a estas cuestiones para no cometer errores en la desesperación por huir del Fisco.

A modo de disclaimer, se debe tener en cuenta, que han existido casos de ajustes por parte de AFIP, aplicando la presunción del artículo 30 del decreto reglamentario de la ley. Este artículo faculta a la administración tributaria a determinar que las variaciones patrimoniales que hicieran presumir un propósito de evasión, se proporcionen en función del tiempo. Es decir, que si bien se admite prueba en contrario, hacer movimientos por pocos días en los bienes sujetos al gravamen, hacen presumir un propósito de evasión del tributo y la AFIP podría obligar a los contribuyentes a rectificar la declaración jurada a fin de incorporar dichos activos como gravados.

Por último, como es noticia por estos días, hoy 29/12 el Senado debatirá la aprobación de las modificaciones al Impuesto sobre los Bienes Personales, las cuales han sido aprobadas por Diputados. Estas modificaciones consisten en el aumento del mínimo no imponible al monto de $6.000.000.-, incrementar la exención sobre el monto de la casa habitación hasta $30.000.000.- y establecer un nuevo incremento en la alícuota máxima para los bienes en el país del 1,5% para activos que superen la suma total de $100.000.000.-

La aplicación de dichas modificaciones al período fiscal 2021 o 2022, dependerá de cuándo resulte promulgada la ley por el Poder Ejecutivo, la cual debería publicarse en el boletín oficial antes del 31/12 para que tenga efectos para el año en curso.

Como siempre, recomendamos consultar con sus asesores fiscales o contadores para evaluar cada situación particular.

Gonzalo es Contador Público y socio del estudio contable Calcagno, Rafael y Asociados

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